Enfermedades hepáticas más frecuentes en el felino

El hígado es una de las estructuras más complejas del organismo que se interrelaciona con otros sistemas constantemente. Supone un reto para el veterinario por sus peculiaridades. Se debe tener en cuenta además el hecho de que la hepatología felina es diferente a la canina.

Si pensamos en el hígado del gato, las enfermedades hepáticas más frecuentes en el felino son las siguientes: Lipidosis hepática y Colangiohepatitis.

Existen algunos signos clínicos inespecíficos que son comunes a ambas afecciones. Los animales afectados pueden manifestar cambios en el apetito, pérdida de peso, poliuria, polidipsia, vómito o diarrea ocasional y letargia. Debido a que el hígado tiene una capacidad de reserva enorme, los síntomas más específicos de la enfermedad hepática; tales como ictericia, encefalopatía hepática, hemorragia o ascitis, suelen aparecer más tarde, conforme la enfermedad va progresando. La manifestación de estos síntomas son indicativos de una disminución marcada de la función hepática.

Lipidosis hepática

Se define como un síndrome colestático, potencialmente mortal, que afecta a los gatos con sobrepeso de mediana edad y que se caracteriza por una infiltración grasa (triglicéridos) que afecta como mínimo al 50% del citoplasma del hepatocito.

En un 5% de los casos la causa es idiopática, siendo en la mayoría de ellos secundaria a una enfermedad subyacente que activa el catabolismo. La movilización de los ácidos grasos a partir del tejido adiposo excede la capacidad hepática para procesarlos.

Los propietarios de los gatos relatan inapetencia de varios días, pérdida de peso, letargia y algunas veces vómitos. En la mayoría de los casos, se hace evidente un aumento del tamaño hepático a la palpación. Un 70% de los animales muestran ictericia.

Las alteraciones de laboratorio pueden ser muy variables según la causa subyacente. Normalmente suele cursar con incremento marcado de la actividad de FAS junto a aumento moderado de la actividad de ALT y AST. El incremento adicional de la actividad de GGT sugiere una enfermedad subyacente que afecta al páncreas o al hígado. La mayoría de los gatos afectados muestran hiperbilirrubinemia y ácidos biliares aumentados. El diagnóstico deberá confirmarse con métodos complementarios, por ejemplo, ecografía.

Colangiohepatitis

Es el término utilizado para definir la inflamación de las vías biliares y de los hepatocitos que las rodean. Puede acompañarse de un infiltrado mayoritariamente neutrofílico denominándose “colangiohepatitis supurativa”, o estar infiltrada por linfocitos y células plasmáticas, siendo “no supurativa”.

Se encuentra con mayor asiduidad en gatos jóvenes y aquellos de raza Persa. En un 50% de los casos suele presentarse en animales menores a cuatro años.

La etiología es todavía desconocida aunque existe la sospecha de un proceso inmunomediado.

Inicialmente los animales afectados suelen manifestar sintomatología leve. El apetito se mantiene o incluso pueden presentar polifagia junto a pérdida de peso.  Los principales signos clínicos observados son ictericia y ascitis, aunque estos pueden no resultar evidentes al inicio. En ocasiones aparece hepatomegalia y linfoadenopatía.

Al inicio de la enfermedad el laboratorio arroja un aumento leve de la actividad de las enzimas hepáticas. Sin embargo, conforme la enfermedad va evolucionando se producirá un aumento de la bilirrubina y de los ácidos biliares. Las proteínas totales aparecerán elevadas debido a hipergammaglobulinemia.

Es importante poder diferenciarla de la Peritonitis Infecciosa Felina. En ambas enfermedades la composición del líquido ascítico es muy similar.

Por último no hay que olvidar que en el gato pueden coexistir la inflamación hepática (vías biliares y parénquima hepático), junto con la inflamación de páncreas e intestino delgado, siendo este desorden denominado Triaditis.

Una vez diagnosticadas por examen clínico, estudios complementarios y de laboratorio podemos iniciar un tratamiento específico para cada una de estas dos patologías.

Recomendaciones para tratamiento de la Lipidosis hepática felina

1) Tratamiento de la causa subyacente.

2) 40-60Kcal/Kg/día. Dieta balanceada rica en proteína, salvo en casos de encefalopatía hepática. Alimentación forzada, si es necesario.

3) Fluidoterapia

4) Antiemético, si es necesario.

5) Corrección de hipocalemia.

6) Corrección de hipofosfatemia.

7) Vitamina K, si es necesario.

8) L-carnitina 250-500 mg/día.

9) Taurina 250-500 mg/día.

10) S-adenosilmetionina  20-40 mg/Kg/día.

11) Suplementar con vitaminas solubles.

 

Recomendaciones para el tratamiento de la Colangiohepatitis

1) Prednisolona 1-2 mg/Kg/12h. Reducción gradual según la evolución.

2) Fluidoterapia.

3) Aporte nutricional: fácil digestión, energética.

4) Antiemético, si es necesario

5) Ácido ursodesoxicólico 10-15 mg/Kg/día.

6) S-adenosilmetionina 20-40 mg/Kg/día.

7) Suplementar con potasio, si es necesario.

8) Suplementar con vitamina K, si es necesario.

9) Tratamiento de la ascitis:

Drenaje en casos severos.

Furosemida 1-2 mg/Kg/12h en casos leves.

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Bibliografía:

Autores: Diego Esteban Saltiveri

Localización: Pequeños Animales, ISSN 1136-9469, Vol. 10, Nº. 57 (MAY), 2005, págs. 4-5

“El gato” Susan Little

“El paciente felino” , Gary O.