Hepatozoon canis, una enfermedad a tener en cuenta

El Hepatozoon canis es un protozoario apicomplexo que parasita los leucocitos de los caninos. Se transmite principalmente por la ingestión de la garrapata común del perro, Rhipicephalus sanguineus infectada con el parásito.

El ciclo biológico de Hepatozoon canis comienza cuando la garrapata vector, considerada el huésped primario, ingiere los macrogamontes y microgamontes presentes dentro de los monocitos y neutrófilos sanguíneos del huésped secundario, el perro.

Una vez en el interior de la garrapata, se desarrolla la reproducción sexual dando origen a múltiples cigotos, los cuales no migran a las glándulas salivales o boca de la misma, confirmando que el perro debe ingerirla para infectarse.

Una vez dentro del perro, las formas libres de Hepatozoon canis migran a varios tejidos corporales, dentro de los monocitos y neutrófilos, como bazo, médula ósea, pulmones, hígado y músculo y se produce una multiplicación activa y nueva diseminación hematógena que se considera la responsable de los signos clínicos presentados por el paciente.

CICLO DE VIDA GENERAL DEL HEPATOZOON CANIS

Ciclo de vida general de Hepatozoon canis

La hepatozoonosis canina fue reportada por primera vez en Argentina en 1998 en un paciente macho, Ovejero Alemán, de 3 años de edad. A partir de ese momento ha aumentado su prevalencia en distintas regiones del país, principalmente en la zona del Gran Buenos Aires (Silva et al., 1999; Fernández et al., 2006; Perez Tort et al., 2007; Eiras et al., 2007; Perez Tort y Petetta, 2012). El agente etiológico caracterizado genotípicamente en Argentina es el Hepatozoon canis (Eiras et al., 2007), a diferencia de otros países en los que aparecen otras especies.

Las manifestaciones clínicas son muy diversas y de difícil diagnóstico. Las mismas pueden ir desde procesos asintomáticos hasta casos muy graves con signos multisistémicos. Sin embargo, y en base a la literatura actualizada, los dos signos notificados con mayor frecuencia en caninos domésticos son “fiebre intermitente y emaciación”.

 

DIAGNÓSTICO

El diagnóstico etiológico definitivo para confirmar la presencia clínica, subclínica y/o de huésped portador de Hepatozoon canis se realiza mediante la visualización del protozoario dentro de los leucocitos sanguíneos (monocitos y neutrófilos) en un frotis de sangre periférica de extensión fina.

TRATAMIENTO

El tratamiento recomendado es con Toltrazuril por vía oral.

TOLZURIL comprimidos saborizados de John Martin es el medicamento indicado para tratar esta afección.

FORMULA

Toltrazuril 200 mg

DOSIFICACIÓN Y MODO DE EMPLEO

15 mg/Kg. cada 24 horas, durante 7 días equivalente a 1 comprimido de 200 mg cada 13 Kg. de peso (1/2 comprimido para 6,5 Kg. de peso o ¼ comprimido para 3,25 Kg. de peso)

 

Tolzuril comprimidos saborizados

 

Agradecemos al Dr. Pablo Borras por el asesoramiento técnico.

BIBLIOGRAFÍA
  1. Moreno, BA.; Fernández, JL.; Rodríguez, JH.; Chacon, M.; De Lara, G.; Ripoll, FR. 2001. Hepatozoonosis canina, Rev. AMMVEPE 12 (6):182-184.
  2. Silva, MC.; Rodríguez, MS.; Rosa, A.; Preira, ME.; Márquez, AG. 1999.Hepatozoon canis: primer caso en Buenos Aires, Argentina. Revista de Medicina Veterinaria 80:489-492.
  3. Fernández, h.; Esarte M. 2006. Hepatozoonosis canina: Descripción de dos casos clínicos, de la zona oeste del gran Buenos Aires. Veterinaria Argentina. 23:64-77.
  4. Pérez Tort, G.; Petetta, L.; Favre, M.; Mas, J.; Robles, A.; 2007. Primera descripción de un brote de Hepatozoonosis en un refugio de perros y su tratamiento mediante una formulación de toltrazuril especialmente preparada para caninos. Veterinaria Argentina. 24:388-398.
  5. Pérez Tort, G.; Petetta, L. 2012. Estudio de 50 casos de hepatozoonosis en caninos naturalmente infectados en el Gran Buenos Aires, Argentina. Veterinaria Argentina. 24 (293): 1-10.
  6. Eiras, DF.; Basabe, J.; Scodellaro, CF.; Banach, DB.; Matos, ML.; Krimer, A.; Baneth, G. 2007. First molecular characterization of canine hepatozoonosis in Argentina: evaluation of asymptomatic Hepatozoon canis infection in dogs from Buenos Aires. Vet. Parasitol. 149: 275- 279.
  7. Baneth, G.; Barta, JR.; Shkap, V.; Mart{in, D.; Macintire, DK.; Vincent – Johnson, N. 2000. Genetic and antigenic evidence supports the separation of Hepatozoon canis anda Hepatozoon americanum at the secies level. Journal of Clinical Microbiology 38 (3): 1298-1391.
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  9. Baneth, G. 2011. Perspective on canine and feline hepatozoonosis. Veterinary Parasitology 181 (1): 3-11.